Opinión

NUEVA NORMALIDAD – MISMOS ERRORES


Iveth Serna

Hoy México despierta en una “nueva normalidad” que, más allá de aclarar el camino que toca seguir para seguir haciendo frente a la crisis de la pandemia, se nos presenta como una etapa de salida que nos llena de miedo, dudas y ansiedad.

Los mensajes contradictorios que recibimos desde los distintos niveles de gobierno transforman a la “nueva normalidad” en un caldo de cultivo de retos e interrogantes. Las reglas del juego comunicativo que se habían seguido hasta ayer, inevitablemente hoy se han transformado por completo.

Lo peor que nos puede pasar es que los diferentes actores comunicativos no hayan aprendido la lección y colaboren para que la incertidumbre sea el común denominador entre la vieja y la nueva normalidad, lo que sea que ello signifique.

El principal error es caer en una flexibilidad de conceptos que, traducidos a la interacción social, muy poco tienen que ver con su identidad y función natural, como dice Bauman, todo puede ser cualquier cosa.

De este modo, en un mundo en el que, como dice José Luis Orihuela, el periodismo quiere ser ciudadano, la publicidad quiere ser contenido, la propaganda quiere ser participación, el entretenimiento quiere ser interactivo, los usuarios quieren ser medios y los medios quieren conversar, las implicaciones son fatales para la calidad de la comunicación que, en tiempos del coronavirus, debemos aspirar a que sea lo mas acertada posible.

Este malentender de los roles comunicativos es un reto que los políticos y medios de comunicación deben combatir en tiempos de crisis, sin embargo, son los sectores que más han favorecido al clima de desinformación y encono entre los mexicanos, no han entendido que el poder y la comunicación no son partes contrarias, ni aliadas, sino complementarias.

Situémonos por ejemplo en el contexto de la conferencia daría del Dr. Hugo López-Gatell, tenemos el escenario, el funcionario, el mensaje y la fuente ¿todo normal cierto? Lo sería si no fuera por un detalle que, por tan anhelado, termina por obviarse; la conferencia se transmite en vivo por diferentes plataformas y millones de ciudadanos pueden seguirla desde cualquier medio tradicional o dispositivo móvil.

Pero al Dr. López-Gatell y a la fuente se les olvida esta interacción directa, por tanto, el mensaje del vocero de salud, que aunque hace gala de tecnicismos y formalismos, no es adecuado para el ciudadano promedio, por el otro lado, los periodistas, repetitivos y redundantes, olvidan que su papel es interpretar la realidad y no la transcripción de cifras y declaraciones sin contexto ni sentido, por ello no es de extrañar que, bajo un falso ideal de ejercicio democrático y transparente, las conferencias se hayan convertido en un reality show en el que Lord Molécula parece haberse apoderado del papel protagónico; ahí el nivel de eficacia gubernamental y profesionalismo periodístico.

Finalmente, es una desgracia que el nivel la “oposición” sea tan reducido que en lugar de voltear a los ciudadanos y enraizar en sus miedos y necesidades, abonen a la indiferencia y distanciamiento social al centrarse única y exclusivamente en los “errores del Estado”.

La relajación del confinamiento, el descontento social por los dobles discursos entre quedarse en casa y las giras presidenciales, las protestas, orquestadas o no, la pobreza creciente, el cinismo de empresarios engordados por la crisis de salud, el aumento de la violencia intrafamiliar, el narcotráfico imparable, una federación dividida y gobernadores incapaces de diálogo, son los primeros estragos de la deficiencia informativa que marcó la jornada de sana distancia y que parece dominará también en la nueva normalidad.

Esperemos que este desastre, de la que son directamente responsables “gobiernos”, “oposición” y “comunicadores”, sí, asi entre comillas, no se refleje en el aumento de contagios y muertes que pesen sobre sus espaldas, en dos semanas lo veremos.

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