Opinión

YES WE CAN’T: ELECCIONES Y PANDEMIA

Iveth Serna

“Lo único que no existe en internet es creatividad y aquí tampoco la van a aprender”, me dijo un profesor de marketing digital en el invierno de 2010, yo no podía dar crédito a sus palabras porque en los pasillos de la Universidad de San Diego, por los que caminábamos, aún se sentía la euforia del triunfo de Barack Obama.
Su hipótesis contrastaba con lo que los “gurús”, y los no tan “gurús”, de las campañas políticas comenzaron a vender como “el milagro electoral digital”, “Yes, We Can”. La frase no solo me ha retumbado en la cabeza desde entonces, sino que he tenido la oportunidad de ponerla a prueba en cada proceso electoral en el que he participado.
Pero también la he puesto a prueba durante estos meses de pandemia, al inicio parecía que la solución más natural era volcar nuestras vidas a las pantallas y rendirnos a la promesa del mundo digital que había aguardado paciente por nosotros, al menos, desde el milagro Obama.
Videoconferencias de todo tema, cursos de todo tipo, conversatorios con toda gente y el tiktok coronado por un virus que nos vendieron como la oportunidad romántica para reinventarnos o morir. Una borrachera virtual que duró a lo mucho un par de meses, o la primera temporada de las conferencias del subsecretario de salud, como se quiera ver, y que a medida que éste último iba perdiendo rating, las videoconferencias, los conversatorios y los cursos on line también se iban quedando vacíos.
La segunda ola del milagro digital pandémico es vendido ahora por los gurús, y no tan gurús, del “marketing político digital” que aseguran la promesa del triunfo con solo treinta segundos de ridículo en pantalla, idea que ya ha sido comprada por algunos políticos que en las últimas semanas han exhibido lo más bajo de la naturaleza humana intentando ser “creativos” en sus piezas electorales, pero que lo único que demuestran es que del coranovirus solo hemos aprendido que nuestro México y nuestro mundo es cada vez más distópico.
Vivimos en un país donde los oligopolios viven y mandan a su gusto sin ética ni sensibilidad a costa de una mayoría que vive en condiciones infrahumanas y que, además, se tienen que tragar los contenidos basura de estos políticos de poca talla cuyos “ejercicios creativos” son muestra de las peores prácticas humanas, que imaginan y cuentan sus versiones más retorcidas de un mundo que no existe más que en su burbuja pandémica y que vomitan cínicamente con alguna finalidad más o menos política.
Diez años después compruebo que mi maestro tenía razón, lo único que no vamos a encontrar en Internet es creatividad, lástima que políticos con aspiraciones a influencer, encontremos a montones.

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