Opinión

¿PODER CIUDADANO?

#ConSentidoComundeMujer

María Esther González Aguilar

Para fomentar que exista participación ciudadana, se requiere de condiciones mínimas en el imaginario colectivo, como son: confianza, información efectiva, seguridad, certeza jurídica, así como respeto a garantías y libertades individuales; variables que si se cumplen, coadyuvan para que el ciudadano se involucre en la toma de decisiones de temas públicos de interés común, como un primer paso de real democracia participativa hacia empoderar a la sociedad.
Las variables enumeradas, son de fácil definición, pero de gran complejidad para la construcción de iniciativas, sobre todo cuando: no existen, son débiles, simplemente no se practican, se simula, maquillan o no son evidentes para el grueso de los ciudadanos. Recientemente, el gobierno del Estado de Nayarit, lanzó una convocatoria para que ciudadanos participen con propuestas de obras o acciones para la construcción de una parte del Presupuesto para el próximo año, hasta aquí es loable y en el ámbito estatal es una decisión inédita a la que le apuesta Antonio Echevarría García.
¿Cuál es el riesgo? que la iniciativa se tergiverse por funcionarios o servidores públicos que en un afán de “quedar bien” influyan en el ánimo social a través de los comités de acción ciudadana; segundo, que se contamine por participación –a trasmano- de partidos o políticos; tercero, que la decisión sea con visión electoral más que para resolver una demanda o necesidad ciudadana producto de la realidad social y, finalmente, se infiltren intereses económicos o empresariales.
Para tener éxito ¿Cuál es el reto? cuidar, marcar distancia de instituciones o figuras políticas; que en los procesos exista transparencia, se informe en tiempo real los resultados y se comunique a todos los nayaritas -hayan o no participado- como un esfuerzo para recuperar la confianza e incentivar e incrementar la participación en futuras iniciativas; garantizar, no solo declarar, que personal calificado evalúe la viabilidad técnica y que se tenga la certeza de que la votación ciudadana será respetada. Importante, que este ejercicio de presupuesto participativo no decepcione a los ciudadanos.
Sobre el tema de las variables, la confianza está rota entre individuos y de éstos hacia las instituciones. La información no siempre reúne las condiciones de ser de calidad, oportuna, objetiva, veraz, actual y con transparencia, más bien es maquillada o manipulada. Existe buen porcentaje de ciudadanos que no se sienten seguros al momento de entrar en contacto con entes políticos, públicos o instituciones. Persiste la precepción de indefensión jurídica e impunidad y finalmente –en menor grado- falta de respeto a derechos y libertades individuales. El reto es grande, la responsabilidad de quien encabeza la iniciativa es mayor, pues debe hacerlo con pulcritud; sin embargo, la apuesta de asumir esos riesgos es mejor que seguir haciendo lo mismo. ¡Es cuanto!

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