Opinión

LA PANDEMIA Y LA SALUD MENTAL


Fabiola Lara García

La pandemia de coronavirus ha casi paralizado los servicios de salud mental esenciales en más del 90% de los países del mundo, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), irónicamente cuando más se necesitan. Dicho se realizó en 130 países y es muy revelador sobre los efectos ‎devastadores del coronavirus en el acceso a los servicios de salud mental.

Esta situación precaria por la que pasan los servicios de salud mental, expone el desdén, que desde los gobiernos de todo mundo, tratan a esta importante vertiente de la salud pública: antes de la ‎pandemia, los países destinaban menos del 2% de sus presupuestos nacionales de salud a la salud mental y ‎tenían dificultades para responder a las necesidades de sus poblaciones.‎

La pandemia está provocando un incremento de la demanda de servicios de salud mental: el duelo, el ‎aislamiento, la pérdida del empleo y el miedo están generando o agravando trastornos de salud mental. ‎

Con ley seca, especialmente en América Latina, se lucha por reducir el consumo de alcohol, el cual se ha incrementado en todo el mundo; así como el de drogas. Desde marzo, se debatió públicamente que la falta de sueño y la ansiedad que provocaba el aislamiento.

Según la OMS, las secuelas del coronavirus pueden ser neurológicas y mentales, ‎como estados delirantes, agitación o accidentes cerebrovasculares. Las personas que padecen trastornos ‎mentales, neurológicos o derivados del consumo de drogas también son más vulnerables a la infección del ‎mortal virus.

El estudio fue llevado a cabo entre junio y agosto de 2020 en 130 países de las seis regiones de la OMS con el ‎objetivo de evaluar las alteraciones sufridas por los servicios de salud mental, neurológicos y de tratamiento de ‎las toxicomanías como consecuencia de la COVID-19, determinar los tipos de servicios que han sufrido ‎perturbaciones y analizar las medidas tomadas por los países para adaptarse y hacer frente a estos problemas.‎

Otros hallazgos importantes del estudio de la OMS son que más del 60% de los países señaló alternaciones de los servicios de salud mental destinados a las ‎personas vulnerables.

Un dato adicional es que el 67% reportó alteraciones en los servicios de orientación psicológica y de psicoterapia y más de un tercio (35%) señaló alteraciones en las intervenciones de emergencia.

Hay que sumarle, además, que el 30% señaló dificultades en el acceso a los medicamentos destinados a tratar trastornos ‎mentales, neurológicos y derivados del consumo de drogas.‎

Casi el 70% de los países que participaron en el estudio han adoptado la telemedicina para subsanar las alteraciones que la pandemia trajo a los servicios de salud mental que se atendían de manera presencial.

Y solamente el 17% de esos países disponen ‎de presupuesto adicional para hacer frente a esta necesidad. ‎Triste realidad.

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