Opinión

LA CARAVANA DEL DRAMA

 

Rafael G. Vargas Pasaye

 

La caravana migrante proveniente de Centroamérica llegó a México y pasó la primera frontera. Medios de comunicación nacionales pero sobre todo internacionales daban seguimiento al hecho. Entraron por el costado que menos llama la atención, la del sur, de Chiapas siguieron su camino que cuando llegue a la Ciudad de México obtendrá una de las primeras metas.

 

El objetivo principal que marcaron en su agenda fue cumplido, hacerse visibles, llamaron la atención a tal grado que el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador comentó que podían ser parte de la mano de obra del Tren Maya (que interesantemente no cuenta con estudios de factibilidad pero ya incrementó su costo).

 

Muchos de los migrantes desean simplemente dar una mejor calidad de vida a sus familias, por ello se quedarán donde encuentren una oportunidad, ya sea de empleo o donde vivir. Aunque una buena parte también tiene en su mente llegar a los Estados Unidos. Claro que el presidente Donald Trump ha mencionado que no dejará pasar indocumentados e incluso ha mandado muchos mensajes a las autoridades de México para que desde un inicio les cerraran el paso.

 

El grupo está bien organizado y sus integrantes son resistentes como pocos. Han tenido una preparación estoica en sus países, por eso una noche en Chiapas o en CDMX la sobrevivirán. Pero cada paso que dan conlleva incertidumbre: ¿Qué nuevo problema nacerá con el día?

 

La mayor injusticia que se ve en las imágenes es con los más pequeños, quienes a su corta edad ya saben de sufrimientos. “Aquí estamos, y no nos vamos, si nos echan nos regresamos”, corean como grito de batalla en un drama en vivo, con la histórica caravana migrante que atraviesa México y lo vemos en tiempo real a través de las transmisiones diversas de los medios de comunicación.

 

En el texto “La Caravana y la política migratoria que México necesita” firmado por Karina Arias, Rodolfo Córdova y Alexandra Délano (Letras Libres, 23 de octubre de 2018) podemos leer: “La Caravana es uno de los muchos ejemplos de que las políticas actuales no funcionan: no han detenido los flujos de personas desde el sur ni hacia el norte, no han respondido a sus causas estructurales, y en cambio han generado condiciones de mayor riesgo para quienes no tienen otra opción más que dejar su hogar para buscar otra vida posible”.

 

Ese es el tema de fondo de este acontecimiento, lo corto que han quedado las autoridades para ofrecer a sus pobladores oportunidades integrales para vivir de una mejor manera, y el cierre de posibilidades hace que la urgencia tome otras decisiones y la desesperación se apodere de la situación.

 

Nadie puede juzgar a otro ser humano por buscar lo mejor para su familia, se entiende el término humanitario a partir de la promoción de los mismos Derechos Humanos, pero en esa misma medida debemos también no sólo mirar como un reality show esta caravana migrante, sino como un llamado a la reflexión urgente de abrir nuevas opciones para que la justicia social llegue a todos.

 

@rvargaspasaye

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