Opinión

EL VIDEOBLOG: DEL PERIODISMO DE HASHTAG AL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN

José Luis Flores Torres

Parte central de la dinámica social existente hoy en día en el mundo entero lo constituyen las tecnologías digitales. Esto supone que, a partir de la masificación de Internet ocurrida hace un par de décadas, éste se ha ido perfeccionando tecnológicamente y ha estado construyendo (poco a poco) su lenguaje, generando además que se hayan ido modificando procesos como la manera en la que se cuentan historias a través de la pantalla, la forma de establecer contactos entre emisores, mensajes y receptores, además de que ha ido cambiando la manera en la que se construye la identidad en los entornos virtuales. En suma, estamos frente a un fenómeno tecnológico, social y de comunicación que ha estado modificando las esferas enteras de la sociedad.
Aquí cabe acotar que una parte importante de todo lo que compone Internet lo significan los llamados vlogs o videoblogs, los cuales se han posicionado como una plataforma tecnológica digital, de comunicación e información audiovisual que es cada vez más popular en el mundo. Asimismo, los vlogs son el soporte que posibilita la existencia de esta nueva forma de contar historias combinando el lenguaje de Internet, el blog y el vídeo. En tal sentido la irrupción de los vloggers (o creadores de contenido para los vlogs) coincidió con la emergencia de una sociedad que busca mostrarse y manifestarse ante todo y ante todos, y con el descrédito de los medios tradicionales, reservados, tal parece, para ser usados solo por los profesionales de los medios.
Aquí resulta conveniente empezar a profundizar sobre lo que significa el vlog o videoblog señalando la manera en la que González López y Díaz Méndez lo definen como una evolución del blog. Así cabe recordar que algunas de las características más importantes del blog tradicional son su estructura cronológica inversa, su organización no lineal que posibilita saltos a otras páginas mediante links, la posibilidad de utilizar diversos lenguajes a saber: escrito, visual, auditivo, diseño, etcétera y la relativa facilidad para su elaboración lo cual permitió que a partir de la segunda mitad de la década de los noventa se empezaran a popularizar. Agregan los mismos González López y Díaz Méndez que en los videoblogs en lugar de textos, el autor sube vídeos a la red. Así, al vlog lo forman una galería de vídeos en orden cronológico con lo cual se asemejan al blog, pero en lugar de utilizar un texto para comenzar una conversación, se utiliza un video el cual es publicado en plataformas como YouTube, Facebook, Twitter, etc.
En tal sentido, con la irrupción del vlog, parecía surgir una nueva manera de contar historias, a través de narradores contemporáneos, que estarían utilizando las ventajas de la multimedialidad, la hipertextualidad y demás artilugios de la tecnología digital para relatar lo que consideran importante y/o divertido. Así, surgieron vlogs especializados en los más diversos temas como el arte, la belleza, turismo, videojuegos, cine, además de temas académicos y científicos.
Al mismo tiempo, el entorno del periodismo también fue impactado por el arribo de los vlogueros quienes, utilizando plataformas como YouTube, Facebook o Twitter empezaban a abordar los más diversos temas desde una perspectiva periodística. Así, tal como se señalaba con anterioridad, el arribo de la tecnología de Internet aportó una gama amplia de posibilidades para elaborar historias construidas sobre todo por jóvenes quienes, al margen de los grandes corporativos de la comunicación, hacen llegar sus contenidos a una audiencia global.
Así, en esto que podemos llamar vlogósfera informativa, Samara M. Anarbaeva, sugiere que los más interesados en empezar a buscar canales alternativos para expresarse fueron justamente jóvenes comunes y corrientes, sobre todo aquellos asiduos visitantes de páginas y blogs de Internet quienes pasaron de ser espectadores a creadores de contenido gracias a lo relativamente accesible que significaba subir contenido visual a páginas como la de YouTube. Aquello parecía algo tan sencillo de llevar a cabo que facilitó su rápida popularización. De esta manera de acuerdo a la investigadora se empezó a construir la idea de que para convertirse en videoblogger bastaba utilizar una computadora portátil con una cámara web, una videocámara o un teléfono inteligente.
De esta manera, ante tal análisis, podemos intuir que poseer las capacidades técnicas para generar contenido para la red, no nos asegura que estos vlogueros posean un estricto rigor periodístico en lo que opinan o bien que sus notas provengan de una profunda investigación en donde se aplique el mínimo rigor metodológico que la construcción de la noticia requiere.
Dicho de otra manera, la relativa facilidad que implica publicar contenido en vlogs, ha generado que muchos de estos creadores de contenido, no solo se asuman como periodistas, sino que incluso, se vean a sí mismos como gestores sociales, involucrándose en prácticas poco comprometidas con el trabajo del periodista, como el llamado slacktivismo, (es decir el activismo social de sofá) o el feminismo de hastag.
Para ser justos vale la pena señalar que, si bien en el entorno virtual abundan contenidos que solo apuestan por la opinión fácil, la ridiculización de situaciones o personajes y el entretenimiento baladí, también existen otros que, con los mínimos recursos, se proponen informar, educar de manera participativa y establecer vínculos profundos con las audiencias para convertirse en auténticos foros de expresión en donde se propongan soluciones creativas a determinados problemas sociales.
El fenómeno de los videobloggers en nuestro país, aunque es relativamente nuevo, ha mostrado lo suficiente, para darnos cuenta de su trascendencia en las esferas de lo social, económico, tecnológico y sobre todo cultural. Por ello es menester aprovechar tal impacto para generar las herramientas que permitan a los videobloggers construir un verdadero periodismo, hecho por periodistas que salgan a investigar, pasando del infotainment y que, aprovechando las herramientas que aporta el mundo virtual, se consoliden como una opción informativa crítica, independiente, y participativa.

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