Opinión

EL DISCURSO DEL REY

Gerson Hernández Mecalco*

Un rey da órdenes y prohíbe el debate de sus ideas. Los reyes existían en las monarquías, sin embargo, en las democracias muchos gobernantes tratan a los ciudadanos como siervos y los castigan con calificativos antidemocráticos si no les rinden aplausos. En el discurso se comunica una cosa y en la realidad ocurre otra. Dicen que en América Latina tenemos emperadores que llamamos presidentes. Algunos caudillos mexicanos representaron lo anterior. El presidente Lázaro Cárdenas inteligentemente creó en 1937 el Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad (DAPP), con el que centralizó bajo un solo organismo todas las labores de propaganda de su gobierno.

De acuerdo con la investigadora Sylvia Dümmer, el DAPP fue fundado en un auge internacional de la propaganda como herramienta política. La creación de un Ministerio de Propaganda por parte de la Alemania nazi fue el ejemplo más evidente de ese instrumento, aunque no se trató del único caso, ya que en otros países también se abrieron oficinas similares. El propio Cárdenas explicó que su Plan Sexenal sólo podría llevarse a cabo de forma exitosa, si se fortalecían los mecanismos de propaganda estatal, para generar comprensión y aceptación hacia el proceso de transformación.

83 años después, los Ministerios de Propaganda siguen vigentes, pero con otros nombres. Sin embargo, ahora se puede medir la efectividad del discurso del rey, no solo en las elecciones. Por ejemplo, Dinamic presentó: “A dos años de la cuarta transformación”, datos que muestran un balance de la opinión al presidente AMLO, con base en 38 mil 352 comentarios emitidos por usuarios de Facebook en 500 publicaciones de páginas del gobierno, medios de información y otras cuentas. Un cibernauta señala: “Señor Presidente, lo admiraba mucho pero me ha defraudado, el imss, sigue siendo la basura que es, no tiene ayuda la gente con covid, dijo usted en un mensaje que los hospitales privados apoyarían, que lastima” (sic). Por otra parte, para los seguidores del presidente, el discurso con adjetivos y sustantivos con el que se refiere a sus adversarios es una cualidad.

Otros hallazgos muestran que la polarización no sólo se muestra en el lenguaje, sino en la aprobación, ya que 50% de los mexicanos lo apoyan. La mayor proporción de desaprobación se presenta en la población joven de entre los 18 y 25 años y las mujeres son las que manifiestan mayor desencanto. En el rango de edad de 26 a 35 años (hombres y mujeres), también se presenta una mayor proporción de desaprobación. Por otra parte, atacar la corrupción y las pensiones para adultos mayores son sus dos grandes fortalezas, frente a las preocupaciones en materia económica, salud y seguridad pública.

Es políticamente incorrecto referirse a que en el fondo no todas las izquierdas son democráticas, y mucho menos la que comentamos. Algunos integrantes de ese movimiento pregonan los mensajes del Machetearte y la dictadura del proletariado; mostrando como un objeto de deseo la pobreza y dejando fuera el bienestar de los que no pertenecen a ese grupo. Nuestro país es un mosaico socio-cultural y la pluralidad se manifiesta de diversas formas. A dos años de la elección, hay evidencia de que el objetivo del ministerio de propaganda es desarticular los procesos políticos que los cuestionan. Ellos dicen que, con todo respecto a cualquier cuestionamiento, están usando su derecho de réplica, pero no aceptan que el desempeño gubernamental este sujeto a la observancia y crítica de los medios, características de la democracia y no de la monarquía. Para muchos siervos una conferencia de prensa exitosa es lo más cercano al mensaje del miércoles primero de julio. Recibir y despedir con aplausos y obviamente honores a la bandera, y sin preguntas porque las “transformaciones” son dogmas y no procesos. Así es el discurso del Rey…
*Comunicólogo político y académico de la FCPyS UNAM, @gersonmecalco

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