Opinión

DESCONFIANZAS MEDIÁTICAS


Gerson Hernández Mecalco*

Emiliano vive con desconfianza. Cuando le toca ir a reportear, se ajusta su cubrebocas, se coloca su careta y revisa que en su maleta lleve sus guantes de látex para trabajar. El joven de 28 años no estudió medicina, ni tampoco es tatuador; pero ahora para ir a cubrir y contar las historias del Covid-19, debe de prepararse como si tuviera que entrar a un quirófano. Se tiene que cuidar, si no quiere ser uno de los 111 periodistas que han muerto a causa del coronavirus en el mundo de acuerdo con la organización Campaña Emblema de Prensa. Además, no quiere aparecer como un dato que aplane, aún más, la famosa curva de muertes en las conferencias del subsecretario Hugo López Gatell.

Benjamín Franklin decía que la desconfianza y la precaución son los padres de la seguridad. Y tal vez por eso el joven Emiliano recibe ese sentimiento cada que entrevista a familiares, médicos y enfermos del Covid-19. Pero su desconfianza no solo es causada por el miedo a ser infectado. El joven egresado de la carrera de periodismo se sorprende ante la respuesta de los mexicanos a la pregunta de: ¿Qué opina, que, de acuerdo con Mitofsky, los medios de información son la institución peor evaluada frente a la pandemia? Más de cuatro de cada 10 reprueban su trabajo. No oculta su frustración. “No es que todos salgan al campo a rifársela, pero hacemos nuestro mejor esfuerzo” afirma Emiliano, quie es uno de los 44 mil 364 periodistas en México, de acuerdo con el INEGI.

La confianza es un valor que significa seguridad y esperanza en una persona o institución. Algunos estudios como Latinobarómetro han mostrado la constante desconfianza de las instituciones de gobierno y los medios de información. Pero la disminución no puede generalizarse en todo el mundo. De acuerdo con el estudio “Atrapado en el nexo de confianza: un análisis comparativo y longitudinal de la confianza pública en la prensa de 2018” de la Revista Internacional de Prensa (2018), la confianza en los medios está vinculada a la forma en que los públicos perciben a las instituciones políticas.

Basado en datos de encuestas comparativas (WVS y el EVS), el estudio analiza los índices de confianza. Se plantean dos hipótesis: 1.- Las personas tienen menos confianza en la prensa cuando existen actitudes más extremas y cuando viven en sociedades con altos índices de polarización ideológica, 2.- La gente confía más en la prensa cuando confía más en las instituciones políticas. Los autores del estudio Thomas Hanitzsch, Arjen Van Dalen y Nina Steindl explican que identificaron dos factores de la erosión en la confianza: 1.- Un patrón de negatividad y cinismo en las noticias en los países occidentales y 2.- Las revelaciones de plagio y citas inventadas por algunos reporteros.

De acuerdo con el estudio, los ciudadanos depositan su confianza en el profesionalismo de los medios porque no pueden verificar el contenido, y el problema radica en que no saben si los periodistas se adhieren a las normas profesionales. La confianza de los medios y la confianza política están menos relacionadas en países con mayor autonomía de los medios. Por ejemplo: Australia, EEUU y Nueva Zelanda se encuentran entre los cinco países con menos confianza. En EEUU la desconfianza se atribuye a los escándalos políticos y las fake news. Los cuatro países con mejores calificaciones están en Asia (Japón, China, India y Filipinas). Por último, la confianza de la prensa en México se desplomó bruscamente después de que el presidente Felipe Calderón iniciara la llamada guerra contra las drogas en 2006. En fin, la desconfianza a los medios durante la pandemia se está agudizando y parece que ni un respirador podrá mantenerlos vivos después de la epidemia económica que se avecina, donde los modelos de negocios y periodismo parece que están en terapia intensiva.
*Comunicólogo político y académico de la FCPyS UNAM, @gersonmecalco

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