Opinión

¿YA ACABAMOS DE MOVER A MÉXICO?

 

Rafael G. Vargas Pasaye

 

Como todo inicio, el de hace seis años era casi perfecto, con un Pacto por México que vislumbraba una gobernabilidad y estabilidad poco pensada luego del desplome en las preferencias del candidato siempre puntero pero que al final venía en decadencia pese a que sus expertos no lo vieron así.

 

El slogan de la administración encabezada por el Presidente Enrique Peña Nieto fue “Mover a México”, una frase que generó expectativa por los cuatro costados: ¿mover a dónde?, ¿mover para qué?, ¿quien lo hará?, y varios pensamos que habría seis años por delante para responder las interrogantes pero sobre todo para percibir en hechos lo que era esa frase que venía acompañada de un personaje en un video que saltaba edificios en diversos puntos, el mensaje de la agilidad, la modernidad, el nuevo mundo.

 

Mover a México era la firma de todos los spots de gobierno federal, ya fuera el tema de salud, de educación, de medio ambiente, de seguridad, en fin, todo englobado en un mismo mensaje que poco a poco venía generando un buen sabor de boca, llegando incluso a darle una mayoría en la cámara baja en su elección intermedia que no tenía al inicio el señor Presidente.

 

Pero vinieron los escándalos. Las calificaciones nunca dejaron de ser coherentes, la aprobación del titular del ejecutivo venía a la baja desde el inicio, la molestia social crecía, impunidad, corrupción, violencia, entre otros temas manchaban la pulcritud del Pacto por México y de la operación de la administración federal.

 

La Casa Blanca, Ayotzinapa, exgobernadores encarcelados empezaron a ser la insignia del sexenio, pese a los esfuerzos por posicionar las llamadas cosas buenas, y que por supuesto también cuentan, no en balde el concurso de plazas para estar al frente de grupo, o la eliminación de las largas distancias, o los macrolibramientos que ahorran tiempo y conectan ciudades, familias, puntos de referencia.

 

Pero pese a existir buenas noticias, logros palpables, la estrategia del Sexto Informe del Presidente Enrique Peña Nieto decidió recargar sus fuerzas hacia la confesión de errores, al listado de culpabilidades, a traer de nueva cuenta el enojo social a la pantalla y al audio de los miles de spots de gobierno.

 

En todo el 2018 la firma de “Mover a México” ya no acompañó los spots del gabinete federal, y con ello se mandó un mal mensaje, ¿acaso dejamos de mover a México?, cómo pasó, qué sucedió para dejar de intentarlo pues eso pareciera, una comunicación desarticulada que le apostó en su último contacto con la gente a una explicación racional, cuando es por demás sabido que en las brevedades de las historias que se pueden contar en un comercial de gobierno lo que debe apremiarse es la emoción.

 

Moveremos a México quienes lo queremos, el ciudadano que no tira la basura en la calle y respeta y tiene valores y sigue cediendo el paso y el asiento a la mujer embarazada, al anciano, a quien lo necesita; continuará esta labor el que comparte, el que lucha por ideales, el héroe sin capa, el líder social que ayuda sin siquiera esperar que su nombre sea mencionado en la lista de agradecimientos. No es que se necesite una cuarta transformación, se necesita un poco más de amor a México para moverlo en la dirección correcta.

 

@rvargaspasaye

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