Opinión

UNA NUEVA NORMALIDAD EDUCATIVA

Javier Rodríguez Castro

Hace 6 meses que el sistema educativo en México así como en muchas partes del mundo, tuvo que adaptarse a una nueva metodología, el trabajo a distancia o virtual. Todo esto por la pandemia que azota al mundo y que pone en riesgo a la población.

Cualquier cambio nunca será fácil, así que para alumnos, padres de familia y profesores el buscar una nueva metodología de enseñanza-aprendizaje se convirtió en un verdadero reto. La Secretaría de Educación Pública buscó aliados quienes pudieran ayudar a salir adelante, primeramente para concluir el ciclo 2019-2020 y posteriormente para iniciar el ciclo 2020-2021.

Vivir en el siglo XXI es una ventaja con la tecnología de aliado, siempre y cuando se pueda aprovechar de la mejor manera. Son demasiadas herramientas las que se ofrecen actualmente con múltiples plataformas que sirven para la adaptabilidad de la enseñanza a distancia. Incluso el celular se ha convertido en algo esencial para lo que se realiza diariamente y los profesores han convertido sus aparatos de teléfono en una herramienta indispensable para brindar asesorías, revisar trabajos etc.

Las televisoras nacionales tanto públicas como privadas, son clave para que la comunidad estudiantil tenga la oportunidad de recibir clases a distancia. Jamás será lo mismo, el hecho de que una persona de forma presencial enseñe a lo que se realiza actualmente mediante una pantalla. No existe esa retroalimentación por parte del profesor hacia los alumnos, incluso de los mismos compañeros que con comentarios aportan para una clase. Lo cierto es que a través de la televisión se puede aprender un poco, quizás no lo suficiente pero peor sería quedarse sin hacer algo.

Los más afortunados pueden tener una sesión de videollamada con sus compañeros en tiempo real. Lo que beneficia porque existe esa interacción que no se refleja cuando se está observando la televisión para tomar clases.

Igual existen otras desventajas que la tecnología no ofrece el servicio en todas las comunidades. El hecho de que la pandemia afecta a la educación ha mostrado lo vulnerable que se encuentra el país en la parte tecnológica, ya que existen lugares donde es difícil poder ver televisión, por lo tanto el internet es una utopía en estos momentos. Eso no ha detenido la educación en esas comunidades alejadas de las grandes ciudades, porque existen maestros comprometidos quienes han hecho un esfuerzo para entregar cuadernillos y poder seguir brindando un poco de conocimiento.

Otro punto que no favorece la educación a distancia, es la invasión de la privacidad. Con las videollamadas que se han realizado se muestra la privacidad de las personas, porque una cámara capta todo lo que está alrededor de quien se encuentra tomando una clase de manera virtual.

De igual manera es importante señalar, que tantos alumnos, padres, así como profesores han sufrido diferentes crisis emocionales en algún momento de este encierro, El tomar o dar a clases a distancia era algo que nunca imaginaron y por más que las personas se puedan adaptar a los cambios esto no es tan sencillo y siempre trae repercusiones emocionales.

Los profesores se han puesto una capa de héroe en estos momentos, porque su carga de trabajo aumentó con el trabajo a distancia. Se tienen que revisar trabajos durante todo el día, se han convertido en docentes 24 horas los 7 días de la semana, porque siempre habrá alguien que tiene una duda y el maestro buscará resolver. Esos mismos maestros que muchas veces han sido cuestionados, hoy en día se han convertido en parte esencial en un momento complicado debido al COVID 19.

Por otra parte están los alumnos, esos que le dan vida a las escuelas en su parte física. Ellos con un esfuerzo único han buscado una manera de salir adelante, a pesar de todos los distractores que puedan encontrar en casa para poder tomar clases. Incluso para algunos con cargas de trabajo mayores a cuando tomaban clases de manera presencial. Es por eso que los alumnos también merecen un reconocimiento por seguir adelante y buscar superarse.

No podemos olvidar a los padres, quienes en casa se han convertido en un aliado de los profesores, porque ellos son quienes supervisan las diferentes actividades que realizan sus hijos durante el día. Además de que muchos padres de familia continúan con sus actividades cotidianas, como es el trabajo y esto tiene un mayor grado de dificultad para quienes desde casa apoyan para que sus hijos continúen estudiando.

Mientras las diferentes actividades empiezan a regresar poco a poco a una nueva normalidad, el sector educativo sigue trabajando y buscando las diferentes alternativas para no detenerse y seguir formando a las nuevas generaciones.

Cualquier comentario a javyerr86@gmail.com

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