Nacional

RAZONES

#ConSentidoComundeMujer

María Esther González Aguilar

La integridad física, entendida ésta como la plenitud corporal y mental de un individuo, es de gran importancia para todo ser humano. En cualquier país o estado el tema se vuelve relevante cuando se trata de la figura de un gobernante, no se diga cuando se transita por periodos de emergencia o riesgo, luego entonces, esa integridad física se convierte en razones de estado y de seguridad nacional como condiciones indispensables para la gobernabilidad, la estabilidad social, política y económica.

En México, legalmente, ningún gobernante está obligado a informar sobre su estado de salud, si acaso, se puede apelar a la buena voluntad, ética y moral de quien ostenta el poder político. Para el caso de la figura presidencial, el tema resulta de particular importancia por las facultades exclusivas que le otorga la Constitución al ser depositario del ejercicio Supremo del Poder Ejecutivo; ser el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas; pero también, quien encabeza las estrategias, define rumbo, marca línea y es, de facto, el líder moral que influye en la conducta e ideas en millones de mexicanos.

Ante la contingencia por coronavirus, los riesgos para la salud del presidente Andrés Manuel López Obrador, preocupa y ocupa a mexicanos por el impacto que genera en el ánimo de todos. No es sano para la vida nacional, la percepción de que no se cuida, no se protege y más, al estar en el rango de edad de mayor riesgo, con antecedentes de infarto al miocardio e hipertensión arterial. ¿Qué pasaría si el mandatario tenga que solicitar licencia –desde luego no se desea- por un tema de salud? El artículo 85 de la Constitución prevé que puede hacerlo hasta por 60 días naturales, con autorización del Congreso y sería el Secretario de Gobernación quien asumiría provisionalmente la titularidad del Poder Ejecutivo.

Desde que se asume el poder y por protocolo, se debe de considerar todas las posibilidades para no generar crisis política, social y económica. En el contexto anterior, en los últimos días, trascendió la posibilidad de movimientos dentro del gobierno federal, uno de ellos, tras la irrupción pública del canciller Marcelo Ebrard Casaubón, que la rumorología coloca como nuevo titular de gobernación, al margen de lo que esto signifique para su proyecto político de aparecer en la boleta del 2024 como candidato presidencial.

A nivel estatal, Antonio Echevarría García, es un mandatario joven -el 22 de abril cumplirá 47 años- aparentemente sin antecedentes o problemas de salud, sin embargo, por la dinámica que desarrolla todos los días, a partir del decreto de asumir el control absoluto por la contingencia, lleva todo el “peso” -hasta de información y comunicación- y se expone a una situación no solo de agotamiento físico, también de riesgo. Al igual que el presidente, con visión de futuro, como estadista, debe cuidar el lenguaje verbal y corporal porque de ello depende la confianza, la conducta y hasta para levantar el ánimo de los ciudadanos. Reitero la salud de los mandatarios son razones de estado y seguridad para la gobernabilidad, la estabilidad política, social y económica. ¡Es cuanto!

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