Opinión

#NoSoyBot

Gerson Hernández Mecalco*

“#NoSoyBot, señor presidente. Póngase a trabajar en lugar de perder el tiempo en Twitter”, escribió la cuenta de @vampipe el cinco de mayo a las 12:59 horas, en respuesta al mensaje de batalla del presidente AMLO durante su comparecencia pública matutina, donde afirmó que muchos de los cuestionamientos a su administración son artificiales y orquestados por intereses creados. Anunció que le pedirá a Twitter y ‘Face’ que les expliquen cómo es que “venden publicidad para bots, y que rindan cuentas, que haya transparencia. Cuánto ingresa a las empresas por compra de publicidad”. Segundos después diferentes usuarios de Twitter replicaron el TT de #NoSoyBot con una fotografía de una hoja con la letra del usuario y una imagen de la credencial del INE o la licencia de conducir.

¿Se puede o no cuestionar a los gobernantes en las redes?, ¿Twitter recibe dinero de campañas para atacar o defender al presidente? A continuación, las respuestas de una conversación con Rossana Reguillo, coordinadora del Signa Lab ITESO en Guadalajara y mis reflexiones:

¿Receta de cocina? Desde 2019 se registran tendencias infladísimas en Twitter que polarizan la postura al gobierno federal, conocida como tecnoartillería política, que es el uso de perfiles para sostener sistemáticamente el tren de conversación a favor o en contra en una discusión. Son cuatro los actores en esta obra digital: 1.- Maestros de ceremonia que generan contenidos que marcan y definen la narrativa, articulando al «coro» y alentando a los fans; 2.- Coro (bots o semibots) son quienes retuitean los contenidos producidos por los anteriores; 3.- Troll: Son las cuentas que se usan para atacar a otros usuarios. Producen contenido propio, pero también replican a los maestros de ceremonias y; 4.- Fans: Son las cuentas orgánicas de seguidores o simpatizantes que se suman a una tendencia sin dimensionar la estrategia con la que se están aliando.

Bots. Como dice la canción de Panteón Rococo “nadie sabe a ciencia cierta” cuántas cuentas de bots existen. El problema no está en la plataforma, sino el financiamiento y ahí se necesita una labor policíaca para saber quiénes son. Los costos de campañas van desde 10 a 100 millones para comprar ejércitos de bots en Asia. Y ya lo decía Cantinflas “ahí está el detalle”. El problema es que muy pocos investigan de dónde proviene la conversación y ahí esta una pista para saber si es fabricado o no.

Twitter México: El 04 de mayo esta red —un día antes de la acusación de presidencia — explicó que no recibe publicidad de bots y el 18 de marzo se desactivaron más de 3.4 millones de estas cuentas. Hugo Rodríguez, vocero de Twitter, detalló que esta empresa informa transparentemente a la bolsa de EEUU sus ingresos, y que no hay forma de recibir dinero de automatizaciones. Cuando un mensaje es publicidad lleva esa leyenda. En los últimos seis meses en México se han removido 94 millones de cuentas. Pero, todo lo anterior no contradice que haya grupos que traten de manipular la plataforma.

Conclusiones. El operativo para atrapar al presunto narcotraficante Ovidio Guzmán en Sinaloa, es un buen ejemplo de analizar hacia dónde va la tecnoartillería política. La discusión en Twitter se convirtió en un plebiscito digital, de si el presidente AMLO era bueno o malo y eso evitó que se discutiera el fondo de los problemas del crimen organizado. Por último, no es viable pensar que Twitter desaparecerá, algunas redes son vitales en nuestras vidas, mejor hay que entender cómo funcionan. Hay gandallas en todos lados, en la vida real y Twitter. Ojalá el presidente López Obrador desde la más alta tribuna lance un mensaje de concordia, pero antes debe recordar que el profesor Robert Dahl decía que dentro de la democracia hay una institución política llamada libertad de expresión.

*Comunicólogo político y académico de la FCPyS UNAM, @gersonmecalco

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