Nacional

NO SOLO EL FONDO MINERO

José Enrique Rodríguez Oceguera

El pasado 12 de abril, durante la conferencia matutina, el titular del poder ejecutivo volvió a arremeter contra el Fondo Minero, bajo el argumento de que los recursos que administra no llegan a los pobladores de las comunidades mineras, sino se quedan en manos intermedias.

Paralelo a esto, a finales de marzo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación amplió la aceptación de las controversias constitucionales en contra de la fracción IX del artículo 25 de la Ley de Ingresos de la Federación, correspondiente al ejercicio fiscal 2019 y que, en concreto, busca nulifucar las acciones de los gobiernos estatales y municipales en cuanto a la recepción, administración y ejecución del porcentaje de los recursos mineros que por ley, hasta 2018, les correspondían. Además de la controversia constitucional del gobierno del estado de Chihuahua, han sido admitidas 17 controversias de gobiernos municipales de esa misma entidad y 4 de municipios de San Luis Potosí, dando un total de 22 controversias constitucionales en curso hasta ahora.

Adicionalmente a ello, el pasado 13 de abril, el poder legislativo de Chihuahua exhortó al poder ejecutivo federal para que destine los recursos del Fondo Minero a los municipios competentes para tal caso, al ser su actividad económica principal.

El embate del centralismo no ha terminado con los ataques al Fondo Minero. Las nuevas víctimas inquisitorias son el Fondo Mixto y el Programa de Estímulos a la Innovación, es que la Titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, María Elena Álvarez-Buylla, ha anunciado la extinción de los FOMIX (Fondos Mixtos) y el PEI (Programa de Estímulos a la Innovación). A saber, un FOMIX es aquel proyecto donde la federación pone un peso y el gobierno estatal otro, para así impulsar proyectos de generación del conocimiento, innovación o tecnología aplicada, por otra parte el PEI tiene el objeto de propiciar mejoras en los procesos de bienes y servicios, a través de la aportación del gobierno federal y la iniciativa privada.

El Conacyt habla de hacer más con menos, a la par de ser creativos con el uso de los de por sí disminuidos recursos destinados a la ciencia. Pero de qué creatividad habla si volvemos al viejo esquema de asignaciones directas en proyectos donde se impulsa solo lo que el político en turno considere oportuno.

Al respecto, los titulares de los consejos estatales de ciencia y tecnología (equivalentes del Conacyt en las entidades federativas) están azorados. No saben que va a pasar con ellos o siquiera si van a ser necesarios en lo futuro.

A la fecha, los fondos mixtos y el programa de estímulos a la innovación, permiten que centenares de empresas, universidades, gobiernos en sus tres niveles y particulares trabajen de forma conjunta para crear ciencia y su consecuente aplicación, la tecnología.

Pero ante el escenario de ser creativos con el gasto, se están dando las condiciones para volver a un esquema de invencibles burocracias que, cual Olimpo, decidirán ellas solas el qué, cómo y por qué, del uso de los recursos destinados a la ciencia.

Dar buenos resultados y compartir los beneficios es la tónica de políticas públicas donde distintos actores aportan dinero, esfuerzo y riesgos. Tanto el Fondo Minero, como el Programa de Estímulos a la Innovación y el Fondo Mixto son avances institucionales producto de décadas de experiencia. Mejorarles es un imperativo, abona en pro de su misión. Desaparecerles en aras de la creatividad del ejercicio del gasto supone graves retrocesos y una infantilización colectiva. ¿De qué lado debemos estar?

Maestro en Políticas Públicas ITAM

@jerodriguezo

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