Opinión

LOS CUATRO ESTADOS DE LAS LEYES

Fabiola Lara García

No existen valores absolutos todo depende de un tiempo y una circunstancia, ya lo decía el célebre filosofo polaco Zygmunt Bauman en su “Modernidad Líquida”, en la cual se deambula en el desasosiego incesante, “la vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante”.

Así, encontramos que hace algunas décadas para nuestra idiosincrasia resultaba inconcebible que los ordenamientos legales contemplaran figuras como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por familias homoparentales, el consumo de sustancias psicotrópicas, es decir, drogas, por mencionar sólo algunas.

Actualmente, las aludidas situaciones ya se encuentran establecidas en cada vez más legislaciones a nivel mundial, con sus matices y asegunes; cada vez un mayor número de naciones instrumentan los mecanismos legales adecuados para hacerlas posibles, jurídicamente hablado.

En esta tesitura, en antaño, resultaba común el matrimonio a extremadamente corta edad. Actualmente, ciertas culturas mayoritariamente occidentales, tienden a escandalizarse por la permisibilidad a corta edad de las relaciones sexuales, en contravención con diversos posicionamientos de organismos internacionales en torno que luchan contra el matrimonio infantil.

Así, hace cuestión de meses que en Francia se estableció como edad legal para sostener relaciones sexuales los 15 años. Cabe señalar que en Europa, la edad legal para que una persona manifieste su consentimiento sexual tiene un rango similar al aprobado por Francia como sucede en Suecia, Polonia y Grecia, que mantiene los 15 años; por su parte, Italia, Alemania, Hungría, Austria y Portugal es a los 14 años y, en España, Inglaterra, Bélgica y Holanda es a los 16 años, resultando el archipiélago de Malta la única nación con la edad de 18 años.

Resulta pues, que mientras países con población preponderantemente conservadora combate con ahínco por eliminar el llamado “matrimonio infantil”, situación que contrasta con las naciones que fluidamente permiten a su población dar rienda suelta a sus instintos carnales a tan corta edad.

Quién hubiera imaginado, hace algunos años, que con base en un derecho humano seria legalmente permisible el consumo de marihuana, como actualmente sucede en nuestro país en acatamiento al libre desarrollo de la personalidad. Me pregunto qué otras actividades pudiéramos hacer enarbolando este derecho virtud al cual es posible el consumo de dicha droga.

Así, como la materia puede encontrase en tres estados, solido líquido y gaseoso, inclusive, se alude al plasma. Así la ley, encontramos algunas que están solidificadas, que la sociedad clama a gritos se les realicen las reformas adecuadas que la población solicita; otras normas líquidas, fluyen y se adaptan a la realidad social dando atinada respuesta a las demandas de la gente; existen otras leyes que como el gas, sabemos que existen pero no les encontramos ni forma ni volumen y, finalmente, las legislaciones plasmáticas, como la aurora boreal, el derecho a la vivienda digna, o el derecho humano a la reproducción asistida, los cuales su lectura es sublime como a la vista resultan las auroras boreales, sin embargo, difícilmente podemos materializarlo ya que no existen ordenamientos que permitan su fácil aplicación.

Discurramos pues, en esta vorágine de legalidad en sus cuatro estados, propugnando por que las leyes sean más que nada líquidas para que se adapten y satisfagan las necesidades de la sociedad que las contenga.

fabiola@plandevuelo.mx

Comentar

Click here to post a comment

A %d blogueros les gusta esto: