Opinión

LA INFIDELIDAD QUE DUELE

Juan Chávez

Carlos sigue sin confiar mucho en los psicólogos, pero incluso así reconoce que ir a terapia lo ha ayudado bastante, hoy no se dedica a entender por qué Fátima (su ahora ex esposa) cambió tanto, no se responsabiliza de nada ni se obsesiona con el tema, simplemente acepta que las cosas pasan, “las personas cambian o tal vez muestran su verdadera forma de ser en ciertas condiciones y no se puede hacer nada al respecto, es algo que no controlamos y que bueno, es doloroso pero tenemos que aprender a vivir con ello”, me enfatiza.

Luego de un par de meses de sospechas y con apenas dos años de casados, Carlos “descubrió” la infidelidad de Fátima, aunque más allá de descubrirla, a través de insistencia y hasta cierto punto presión en el tema, lo que logró fue que su ex esposa le dijera la verdad, que tenía meses viéndose con otra persona y que ella ya no lo amaba, “no sé en qué momento ella comenzó a tener la facilidad de decirme cosas que no eran verdad, yo detectaba inconsistencias en lo que me decía, cosas que no me cuadraban y se lo externaba, a veces eran pleitos porque sus explicaciones no me convencían, pero no sé, en el fondo yo creo que quería creerle, el concepto que tenía de ella era demasiado fuerte, ella para mí era noble, jamás me mentía”.

El matrimonio de Carlos y Fátima no fue improvisado, para muchos era como un ejemplo a seguir, casi 6 años de noviazgo terminaron en una hermosa boda, elegante, en un salón de los más conocidos en Tepic, con buena música, baile sorpresa, de esas bodas que muchas parejas aspiran tener y con una luna de miel similar, en un destino turístico del país que muchos sueñan; el plan era esperarse dos o tres años para tener familia y en ese lapso disfrutarse como pareja.

Ya casi es un año de que Carlos se separó, por meses él se culpó por “descuidar” a Fátima, asumió que se centró demasiado en su trabajo. Y es que casi todos los fines de semana se tenía que ir a Guadalajara, se iba desde el viernes y regresaba hasta el martes o miércoles de la siguiente semana, mientras que Fátima trabajaba en horario de oficina de lunes a sábado.

“Obviamente no fue fácil cuando me comencé a ir, no habíamos cumplido el año de casados pero acepté esas condiciones en el trabajo para mejorar, los pagos de la casa y de mi camioneta, así como los gastos de la boda me tenían al límite, yo quería comprarle una camioneta nueva a ella, ahorrar algo para tener un hijo; ella no aceptó dejar su trabajo y yo lo respeté, hoy soy consciente de que me esforcé siempre en estar ahí, llamadas, mensajes, pero bueno, las cosas no se dieron”, me dice Carlos de forma tranquila.

Me explica que las diferencias con su ex esposa comenzaron a darse a los meses de que él se comenzó a ir a trabajar fuera de la ciudad, pero desde su opinión no era nada del otro mundo, hasta que poco a poco ella empezó a salir más constantemente los fines de semana con sus amigas y amigos, e incluso a dejar de contestarle llamadas o mensajes en las noches con el pretexto de que se le descargaba el celular o de que ya estaba en su casa y se dormía temprano.

“Hubo muy buenos tiempos, como te digo en su momento fue una excelente esposa, poco a poco se fue o nos fuimos distanciando, a lo mejor no vi las señales, al parecer una amiga influyó mucho, por más que le insistí ella no me dio nada de detalles, sus papas hablaron conmigo, se disculparon y pues la verdad yo no me lo creía, todo fue muy rápido, me dijo que había alguien más, que nos divorciáramos e hicimos los trámites; a las semanas me cayó el veinte y si me pegó mucho, no sabía en que había fallado y la verdad mis amigos y familia me ayudaron mucho para no buscarla y hoy no la juzgo, sólo ella sabe lo que pasó realmente”.

A los meses de su divorcio algunos amigos le dijeron a Carlos, que al parecer a Fátima se le había visto con otro hombre en algunos restaurantes y bares, mientras aún era su esposa; hoy no sabe mucho de ella, lo último que se enteró es que vive con sus papas y sigue con su trabajo de forma normal; su historia me parece muy peculiar, lógicamente sólo tengo su versión, pero él sostiene que la compartió conmigo porque considera que vale la pena que mis lectores reafirmen que las personas, por más nobles que sean, pueden cambiar y no siempre para bien y usted ¿qué opina?. Mándame tus comentarios, dudas y sugerencias a mi Facebook Juan Félix Chávez Flores o a mi correo electrónico juanfechavez@gmail.com

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