Opinión

LA IMPORTANCIA DE NELSON MANDELA

Fabiola Lara García

Siempre preguntamos, ¿qué tan importante es tal o cual persona? ¿Cómo medimos su importancia? ¿Por la riqueza que acumula? ¿El poder que tienen?

Mi respuesta sería por la influencia que inyectan a la sociedad para lograr cambios que permitan el progreso de todos.

Ahí es donde siempre sale a relucir el nombre de Nelson Mandela Más en estos tiempos donde el racismo toma oxígeno, gracias a posturas como las del presidente de los EUA Donald Trump. ¿Qué logró Mandela? Que negros y blancos vivieran en paz en Sudáfrica.

Nada más. Se escribe fácil y rápido, pero fue todo lo contrario.

Además, logró ser el primer presidente negro de su país, tras décadas de dominio blanco sobre la mayoría negra sudafricana, adicional a ello, fue un preso muy famoso, ya que su matrícula (46664), se convirtió en un símbolo a nivel mundial y en un ejemplo de la lucha a favor de los derechos humanos.

Mandela pasó casi 30 años de su vida en la cárcel por luchar contra el régimen de los “blancos» que, a través de leyes represivas y racistas, apartó y discriminó a la población negra de Sudáfrica.

Fue acusado de «alta traición» por promover y defender la igualdad interracial.

A pesar de todas las adversidades, su lucha y sus sacrificios tuvieron recompensa. Mandela, se convirtió en símbolo de la libertad a nivel mundial, fue liberado en 1990 y comenzó a trabajar con el entonces presidente de Sudáfrica, Frederik de Klerk, para conseguir una democracia plurirracial en su nación.

Dos años después se abolió el tristemente célebre «apartheid», el sistema de división racial que provocó uno de los conflictos raciales más dramáticos.

En 1993, Mandela y De Klerk fueron premiados con el Nobel de la Paz, y en abril de 1994, tras más de 4 décadas de represión de la minoría blanca hacia la mayoría negra, se celebraron las primeras elecciones plurirraciales de Sudáfrica.

Las primeras en las que negros y blancos votaron por igual. Unos comicios sin precedentes históricos que sepultaban oficialmente al «apartheid» y que dieron el triunfo a Mandela. El preso matriculado 46664 veía cumplido su sueño.

Al morir en 2013, sus ojos pudieron ver cumplido su anhelo de vida: negros y blancos consiguieron vivir en condiciones de igualdad en su país.

No debemos de olvidar a Mandela, porque hacerlo es olvidar una larga estela de sangre y dolor que el racismo dejó en África y que ha sufrido también el mundo entero.

El racismo es algo que tenemos que desterrar de nuestra sociedad, pero nunca olvidarlo.

Por eso es importante tener en mente a Nelson Mandela.

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