Opinión

LA DEMOCRACIA A PRUEBA

Gerson Hernández Mecalco*

La democracia reconocía que, a pesar de que las personas no son ángeles, ni dioses o diosas, al menos son lo suficientemente capaces para evitar que algunos humanos piensen que lo son, decía John Keane en Vida y muerte de la democracia. ¿Sera verdad como afirma el consejero electoral del INE Ciro Murayama en su reciente libro La democracia a prueba. Elecciones en la era de la posverdad; que a los regímenes democráticos los acecha a la vuela de la esquina el peligro de los retrocesos autoritarios? Pero mejor vamos por partes:

Algunos políticos profesionales aseguran que en nuestro país la democracia llegó para quedarse con la llegada de Morena y el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin embargo este proceso es lo más cercano a la tercera alternancia en el gobierno federal. No olvidemos que previamente la realidad democrática ya existía y se mostró a través de las elecciones donde hubo cambio de gobernantes y partidos sin el uso de la violencia a través de las instituciones electorales y de la participación ciudadana. En otras palabras la democracia no llegó el primer domingo de julio de 2018. En las últimas décadas en nuestro país se registró un cambio de gobierno federal del PRI, PAN y Morena sin el uso de la violencia.

Las campañas electorales de 2018 se caracterizaron por una cobertura mediática amplia y equitativa. Dice Ciro Murayama que “se dice pronto, pero el camino para llegar a esta realidad no fue sencillo. A lo largo del periodo de democratización de México, en la recta final del siglo XX, hubo que revertir, junto con la hegemonía de un solo partido político, la uniformidad casi absoluta en la cobertura política de los medios, en especial de la televisión”. Aquí es importante recordar que el cambio político no solo se ha dado en las urnas, sino en la conducta de los medios de información. De acuerdo al Dr. Raúl Trejo Delarbre se ha modificado la cobertura de los noticieros de radio y televisión en las últimas campañas electorales a lo largo de tres décadas. Veamos:

• En 1988 el PRI, partido en el gobierno, ocupaba 92 de cada 100 minutos de la información sobre campañas electorales en la cobertura de los noticieros Televisa y TV Azteca.

• En 1994, ya con nuevas reglas para la equidad de los comicios y con una pluralidad que tuvieron que reconocer las empresas de televisión, el espacio para ese partido disminuyó al 31.01% pero todavía contaba con una atención considerablemente mayor que el candidato con el segundo sitio en cobertura que era Cuauhtémoc Cárdenas con 19.3%.

• En el 2000 el PRI dejo de ser el partido con mayor cobertura mediática y a su vez perdió la elección presidencial.

• En 2006 nuevamente el PRI perdió la elección, pero la recuperó seis años después. Sin embargo no hay una relación directa entre obtener más cobertura en medios y ganar una elección; ya que el actual presidente AMLO obtuvo más cobertura en 2006 y no resultó ganador.

La relación entre medios y política democrática es inevitable en las sociedades masivas. México ha avanzado al ejercicio de un periodismo más plural y a un sistema plural de partidos. Es un peligro el tolerar cualquier retroceso en esta materia, del pensamiento único, y del acoso del poder político o gobernantes a voces críticas al gobierno o de gobernantes a voces críticas en los medios. Sería lamentable la regresión para la democracia y las libertades. Lo bueno es que eso no pasa en México ¿O sí?

*Comunicólogo político y académico de la FCPYS UNAM, @gersonmecalco

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