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JAIME HUMBERTO HERMOSILLO: EL GRAN PROVOCADOR

Luis Rubén Maldonado Alvídrez

Hay acontecimientos que marcan la vida de toda persona. Desde la invención de la imprenta, los libros comenzaron a marcar vidas. Muchos años después llegó el cine para marcar las vidas de millones.

Hoy como nunca tenemos acceso a una infinidad de películas y series, gracias a las plataformas digitales. Hay quienes ven al cine como un mero entretenimiento, pero también quienes, no sólo lo vemos, nos apasiona el cine y lo estudiamos.

Tuve la oportunidad de tomar talleres de dirección y guion para cine, desde el modesto auditorio de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua hasta algunos en la Ciudad de México y he tenido la oportunidad de conocer a quienes sí pudieron lograr su sueño de hacer del cine su modo de vida.

A finales de los años 90 y justo en los semestres finales de la preparatoria, comencé a tomar clases de fotografía y cine en Bellas Artes de la UACh, donde conocí a la maestra Eugenia Díaz Medina, una amante del buen cine y especialmente del cine provocador e irreverente. Éramos pocos quienes los sábados íbamos con ella a aprender.

Fue ella quien me abrió una puerta oculta para mi (hasta ese entonces): la del cine mexicano que sacudía a las más conservadoras conciencias. Que retaba al espectador hasta sus límites.

Así, un sábado por la mañana la maestra Eugenia nos puso una película que me marcó para siempre y me hizo enamorarme del cine mexicano: La pasión según Berenice del año 1975.

Quedé prendido por esa cinta tan explosiva, rebelde, ardiente, irreverente, políticamente incorrecta, que trata incipientemente del empoderamiento de la mujer.

Y decidí clavarme a investigar en la filmografía del creador de semejante cinta: Jaime Humberto Hermosillo. Era 1999.

Fui encontrando sus películas, poco a poco, no todas estaban al alcance como ahora, y así encontré otra fascinantemente irreverente joya de Jaime Humberto Hermosillo: Doña Herlinda y su hijo, la cual vimos en las instalaciones de la Facultad de Bellas Artes, la maestra Eugenia y el resto de los alumnos (hoy en día sería un escándalo).

Son dos bombazos impresos en celuloide. Que gran maestría de Jaime Humberto Hermosillo para llevar al límite las convenciones sociales y religiosas de la mayoría de los mexicanos “de buenas costumbres”. En dicha cinta, el papel de Doña Herlinda lo interpretó Guadalupe Del Toro, madre del también director de cine Guillermo del Toro.

Mientras “La pasión según Berenice” era un bombazo de rebeldía femenina, “Doña Herlinda y su hijo” era un bombazo… homosexual en la pantalla del México de mediados de los años 80. Jaime Humberto Hermosillo volvía a hacerlo de nuevo: provocando lograba éxito.

“Doña Herlinda y su hijo” abordaban sin tapujos el amor entre dos hombres, tolerado por Doña Herlinda, quien no llega a un acuerdo con ellos: los dejaría vivir su idilio (dentro de su hogar) mientras su hijo se casara con una muchacha y la hiciera abuela. Y así felices todos.

Y de esa cinta brinqué a la obligadísima: “La tarea”, filme que marcó el reencuentro del público mexicano con su cine: todo mundo quería verla y las alabanzas venían de todas partes del país y el extranjero.

Pepe Alonso y María Rojo han hecho historia con esa película, que trata de una estudiante de comunicación (Rojo) que busca convencer a su amigo (Alonso) de grabar su encuentro sexual. Toda la película se filmó una sola toma, sin cortes ni edición, lo cual resultó ser muy complejo para la época y el austero presupuesto de la producción. El resultado: un erotismo transgresor y memorablemente chilango.

Después de la tarea, las hamacas se revaloraron en el gusto, placer y deleite del mexicano, tras la secuencia de 10 minutos de la cinta, en la que Rojo y Alonso tienen relaciones sexuales sobre una hamaca en medio del diminuto departamento.

“La tarea” se volvió un referente y puso a Jaime Humberto Hermosillo en los ojos del mundo y se le compara con Pedro Almódovar.

Después descubrí “De noche vienes, Esmeralda” y unos años después “Escrito en el cuerpo de la noche”.

Para 2005, en los semestres finales de la carrera y adentrado en la actividad periodística para uno de los primeros portales digitales de la ciudad y su extinta revista impresa, aproveché un viaje a la Ciudad de México para materializar un encuentro con Jaime Humberto Hermosillo, gracias a los oficios de mi amigo y también cineasta, Alejandro Ramírez Álvarez, quien me puso en contacto con Jaime Humberto Hermosillo vía correo electrónico.

Establecimos contacto epistolar durante meses (Hermosillo no era muy afecto a las entrevistas) hasta que le mencioné que iría a otras cosas a la capital del país y que me gustaría conocerlo y entrevistarlo.

Me pasó el número telefónico de su casa y establecimos contacto. Para febrero 25, me dirigí hacia la dirección que me compartió (en la colonia Del Valle de la Ciudad de México).

Seco y desconfiado al principio. Como era natural. Después platicamos de cine, de política y de un tema que traía en mente: hacer películas digitales. Y me confesó algunos detalles de las filmaciones de sus cintas, de su adorada María Rojo y de las colaboraciones que tuvo en algunos guiones con escritores como José Emilio Pacheco y Gabriel García Márquez.

Platicamos del entorno “provinciano” de Chihuahua. Me compartió detalles del entorno en el que creció en el también “provinciano” Aguascalientes. Mientras hacía muchos apuntes, porque descubrió mi grabadora y me la apagó.

Me regaló un libro y su primera película filmada totalmente en digital: eXXXorcismos.

Después de casi dos horas, dio por terminada de manera tajante porque tenía un compromiso.

En esas dos horas, aprendí la difícil realidad del cine mexicano (en ese entonces) y la gran dificultad para un creador para mantenerse independiente y poder hacer las películas que le diera su gana, con los temas que le diera su gana y sin censura.

Jaime Humberto Hermosillo murió el pasado lunes y ha dejado un hueco en el cine mexicano: el del provocador irremediable.

Sus últimas películas son muy poco conocidas. Tiene su público muy específico y mucha gente, en su propio país, no sabe ni supo de su existencia. Hoy plataformas como Filminlatino tienen muchas de sus películas disponibles y espero que, tras su muerte, su obra sea revalorada, no por los eruditos del cine, ni los académicos sino por el gran público que ahora tiene disponible en un click toda su obra.

Descanse en paz, el gran provocador del cine mexicano.

ULTIMALETRA

La violencia es un tema permanente. De orígenes multifactoriales. Que lamentable declaración del gobernador de Coahuila de culpar a un videojuego, por la tragedia del Instituto Cervantes de Torreón. Como si fuera tan sencillo. No podemos tener gobernantes tan simplistas.

luisruben@plandevuelo.mx

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