Opinión

FELIZ DÍA DEL MAESTRO

Miguel Espejo

A quienes han tenido la bendición de ejercer la docencia sabrán de que hablo, normalmente los alumnos nos ponen sobrenombres o adjetivos calificativos, El Maestro Barco al tipo de maestro que aprueba a todos los alumnos, que no deja tareas y no toma en cuenta las asistencias; El Maestro Estricto que es el contrario del anterior y al que todos temen, El Maestro Buena Onda que es el que tiende a ser muy emotivo y trata de siempre estar motivando de forma positiva a los alumnos, El Maestro Dictador aquel que solo se la pasa dictando en clases, El Maestro Indefenso que es aquel que nadie le hace caso, no entran a sus clases, no hacen su tarea, están dentro de clases y cada quien hace lo que quiere, Los Maestros Guapos que traen enamorados a muchos alumnos y alumnas por su físico, El Maestro Fósil que es el que le ha dado clases a varias generaciones de la familia, El Sabio, El Teto, El Maldito, estos y otros sin fin de apodos o sobrenombres nos clasifican y son parte del lenguaje popular estudiantil.
Lo que no saben los estudiantes es que también nosotros tenemos diferentes tipos de estudiantes y aunque nosotros no ponemos sobre nombres o adjetivos calificativos sí existe en cada grupo, semestre o ciclo escolar alumnos que tienen diferentes nombres pero que juegan los mismos roles: El Alumno Dedicado que es el alumno que lleva un excelente promedio, que hace todas las tareas, participa en clases y saca excelentes notas en los exámenes, El Alumno Complicado que es el alumno que está en contra de todo y a favor de nada y que sabes desde el inicio del semestre que habrá complicaciones, El Alumno Amable, que es el tipo de alumno que establece una relación afectiva con el maestro, que se convierte en un apoyo para el docente, El Alumno Travieso que es el tipo de alumno que se la pasa haciendo bromas en el salón, que es un buen estudiante, pero que siempre sale con ocurrencias dentro del grupo, El Alumno Intermitente que es el alumno que no asiste a clases, solo en contadas ocasiones y al final del semestre se aparece exigiendo, El Alumno Hermitaño que es el alumno que asiste a todas las clases pero casi no participa, es muy complicado hacerlo participar y exponer, El Alumno Social aquel tipo de alumno que te pide un tiempo de tu clase para organizar la participación en la semana cultural, organizar cumpleaños, posadas y todo tipo de fiestas, El que come en clase, el que se la pasa en el teléfono, el que siempre llega tarde, estos y otro tipo de estudiantes tenemos todos los semestres en clases.
Y en esta interacción y conjunción de personalidades, factores y condiciones que se dan en un aula educativa surgen dos aspectos muy importantes por un lado el aprendizaje que es el motivo por el que se da esa interacción, que es la esencia y base de enseñar por parte del maestro, que independientemente del tipo de maestro que sea o del sobre nombre que tenga, seguro estoy que da su mejor esfuerzo para realizar su trabajo, buscando siempre dar lo mejor de sí y tratando de trascender en los estudiantes generando conocimiento que los prepare para ser profesionales de éxito y con calidad humana, y por otro lado la amistad que es la consecuencia del trato cotidiano y de la convivencia casi diaria de por lo menos cuatro meses, que independientemente del rol de alumno que juegue se llega a sentir un aprecio por cada uno de ellos, como alumno que fui aún recuerdo a grandes maestros que marcaron mi vida y como maestro aún conservo comunicación y una gran amistad con varios de mis alumnos. Es pues la docencia un espacio de expresión que nos permite interacturar, enseñar, preparar y formar personas no solo para una profesión sino para la vida en general, con mucho cariño a todos aquellos maestros que marcaron algo en mi vida y a mis compañeros docentes con quien me toca compartir las aulas.

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