Opinión

EL DISCURSO

#ConSentidoComundeMujer
María Esther González Aguilar

Me invitaron y acepté, dar un discurso en la entrega de los Premios Estatales de Periodismo y Periodismo Deportivo Nayarit, edición 2020. Agradezco a todos y cada uno de los integrantes del Comité Organizador por la oportunidad y el honor de emitir un pronunciamiento público sobre “el oficio más bello del mundo” como lo definió el escritor francés Albert Camus, frase que retomó Gabriel García Márquez. Tambien agradezco a Rafael Vargas Pasaye, director general de “Con Sentido Común” por el espacio para colaborar y que me ha dado grandes satisfacciones.
A continuación el discurso íntegro.
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“Por la naturaleza de su profesión, los periodistas son líderes, educadores y formadores, porque trasmiten información y nuevo conocimiento; porque escriben y describen día a día hechos que construyen la historia de los pueblos y porque inciden en fortalecer los valores y el tejido social”
María Esther González Aguilar.

Honorable Presídium. Distinguidos compañeros profesionales de la comunicación. Amigos todos.
En un inédito, desconcertante y retador escenario e incierto futuro, para mí es un gran honor, estar frente a ustedes y tener la oportunidad de poder expresar, pero sobre todo destacar, la relevante labor, compromiso y responsabilidad social de los comunicadores en general, así como a los que cubren una de las actividades más importantes de los seres humanos como son las actividades físicas y deportivas.
Agradezco la invitación a dar este mensaje ante mi gremio desde hace tres décadas y que lamentablemente transita por una de las etapas más críticas, con nuevos o viejos problemas y vicios; sin embargo, es también un momento para reflexionar sobre los retos y la aportación que podemos hacer todos y cada uno de nosotros para recuperar la dignidad, credibilidad y confianza y el gran poder e influencia de la actividad periodística y todo lo que conlleva.
Lo que no está en crisis, es la función social del periodismo, como tampoco la necesidad ciudadana de tener información de calidad por lo tanto, de buen periodismo y mejores periodistas, para los que existen palabra claves como respeto, libertad, ética, compromiso y responsabilidad social con pensamiento crítico, sin censura y sin amenazas.
Para reporteros sin fronteras, son cinco aspectos que atentan contra la libertad de prensa y al periodismo: gobiernos y gobernantes totalitarios, dictatoriales y autoritarios; falta de regulación en la era de la comunicación digital; confusión de contenidos sobre todo en redes sociales; la pérdida de confianza y desde luego crisis económica, social y ahora sanitaria.
Hoy como nunca, es indispensable ejercer un periodismo libre, crítico, ético e independiente, sin hacer a un lado que, como profesionales también debemos lealtad a las empresas o instituciones en las que se colabora y respetar las líneas editoriales y las políticas o normas establecidas.
Hoy también debemos de hacer valer nuestras libertades. El mensaje es: no a la censura, sí a la libre expresión y el derecho de la gente a estar informada con oportunidad, veracidad, objetividad e imparcialidad.
Fuimos, somos y seremos siempre necesarios, pues nuestra actividad cuando es honesta y rigurosa es un gran servicio hacia la sociedad. El periodismo sirve para evidenciar malas acciones; denigrantes hechos o desnudar a gobernantes o figuras públicas cuando van vestidos de mentiras y corrupción.
El periodismo ha dejado de ser el cuarto poder, tampoco es un contra-poder aunque frecuentemente está expuesto a la influencia de los poderes y los poderosos. El periodismo es credibilidad, profesionalización y responsabilidad. El compromiso con la verdad es esencial para un periodista. Lo que expreso se puede calificar como utopía, sin embargo, afirmo que es posible si existe voluntad, luego entonces es tiempo de tener voluntad y aportar.Como actores claves para una sociedad cada vez más informada e involucrada en temas públicos; los periodistas y comunicadores en general, sin importar especialidad, género o empresa, tenemos grandes retos ¿cómo cuáles? actuar con ética profesional, recuperar la credibilidad, el prestigio y reconocimiento para esta noble profesión.
El gremio, se ha contaminado con toda clase de fauna social que atiende a intereses que nada tiene que ver con buscar la noticia, obtener una entrevista, estar en el lugar de los hechos e informar con veracidad, oportunidad e imparcialidad.
Lamentablemente tal contaminación la permitimos todos -y me incluyo- somos corresponsables. La sociedad necesita periodismo y periodistas a lo que les pueda creer y esta fauna social a la que me refiero, son mercenarios, actúan sin ética y han abonado –sin ser el único factor- a la desconfianza y pérdida de credibilidad pero sobre todo, que no se dé el lugar que merecen los verdaderos periodistas y al periodismo.
Otro gran reto de los periodistas es no traspasar esa tenue línea que existe entre el interés, afecto, creencia o posición personal -a lo que desde luego se tiene derecho- y la actuación profesional de servicio a la sociedad, es decir, como individuo puedo estar o no de acuerdo con un tema sensible para la sociedad o un personaje público, pero al momento de actuar como profesional, el deber es hacerlo pensando que es un servicio para todos, sin filias ni fobias. Así se construye poco a poco la confianza, la credibilidad y al prestigio personal y profesional.
Ahora bien, veo un gremio muy dividido, fragmentado por intereses que no necesariamente tienen que ver con la actividad periodística; es tiempo de unidad, de cohesión, de defender derechos y libertades de demandar garantías para el libre ejercicio de la profesión, sin temores. Es tiempo de reivindicar la profesión.
Es tiempo de exigir respeto a todos, en particular a nuestras fuentes de información, por lo general figuras públicas ya que algunos de ellos –sin decirlo de frente- se expresan despectivamente del periodista y su labor. ¡Ya basta! de insultos y descalificaciones en público y en privado.
Es frecuente escuchar decir “chayoteros” aunque luego cuando así conviene a sus intereses se maquillan con sonrisas y atenciones que desaparecen cuando obtienen lo que quieren. Se esconden y ni siquiera atienden un mensaje o llamada, aun cuando en muchas ocasiones se trata de personajes que están obligados a informar.
Y si hablamos de confianza y credibilidad, es tiempo de realizar una reingeniería para la entrega de premios estatales de periodismo.
Es tiempo de revisar, analizar y si es el caso, proponer reformas al respectivo decreto. Es tiempo de aplicar una metodología que garantice la imparcialidad para que quien resulte premiado al mismo tiempo goce de legitimidad.
¡Ya basta! de descalificaciones; de sospechosismos; de señalamientos que se experimentan año con año, de que el premio se entrega por encargo. Urge que se desarrolle modelo con reglas claras, que todos conozcan.
Es una prioridad transparentar el proceso. Lo deseable –entre otros aspectos- es que sea un cuerpo colegiado que dé seguimiento a todos los periodistas en activo, a los más constantes, a los que día a día salen a “partirse la…” para obtener material. Y aun así aseguro, que habrá críticos y quien esté a favor de nada y en contra de todo.
Para el caso de periodistas especializados en temas deportivos, les digo, ustedes son actores claves para tener una sociedad más sana, mental y físicamente y esto hay que tenerlo siempre en mente.
Reitero, hablar de periodismo y periodistas es tomar en cuenta palabras claves como respeto, libertad, compromiso y responsabilidad social, pensamiento crítico, libertades, derechos, sin censura.
Recibir un reconocimiento abona de manera significativa la hoja de vida, trayectoria y prestigio profesional de cada uno de los galardonados, pero también los compromete a ser mejores.
Es un periodo decisivo para la libertad de prensa, el periodismo y los periodistas.
Celebro que exista más apertura.Condeno toda forma de control explicito, sutil, vedado, maquillado o disfrazado.
Me congratulo de ser testigo de una nueva generación de comunicadores, mujeres y hombres que tienen en sus manos la nada simple responsabilidad de servir a la sociedad y escribir la historia de los pueblos. Una profesión que llevo en la sangre y tatuada en la piel.
A los galardonados les digo que no sea ni el primero ni el último. ¡Muchas felicidades! ¡Y gracias!

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