Opinión

EL ANONIMATO DE LOS HÉROES

Rafael G. Vargas Pasaye

 

Los héroes anónimos están en peligro de extinción. Cuando pone rostro y nombre por delante ya genera dudas el acontecimiento. El exceso de protagonismo por ejemplo de los periodistas es un caso interesante a analizar, la necesidad de la selfie los hace en ocasiones ponerse por encima de la nota y olvidan por un momento al receptor, quien es a final de cuentas quien espera el reporte de la noticia, no ya de la situación de quien reporta.

 

La necesidad de reconocimiento es un mal que aqueja y daña a varias profesiones, pues una cosa es la retribución per se por la labor, ejemplo la económica, pareciera que esa no basta y por ende se tiende a buscar la otra, la de la aceptación a plenitud.

 

Aunque quizá en algunos casos también tenga que ver con (de nuevo) temas económicos, ejemplo, a mayor número de seguidores o likes, mayor grado de penetración y por ende lo que publique o comparta esa persona tiene mayor peso y por lo tanto en el mercado de la información “vale” más.

 

Tiene que ver también con individualismo, ya lo comentaba hace poco el filósofo Enrique del Percio en su ensayo “Democracia sin pueblo: problemas de legitimación en el neoliberalismo tardío”, “el individuo del capitalismo de consumo, no sólo muestra lo que consume, sino que se muestra para ser consumido. Es en sí mismo una empresa: se produce para ser consumido”.

 

El caso de los gobernantes donde el gasto de la promoción que utilizan excede al beneficio mismo que se promociona, va un botón de muestra: una campaña de comunicación donde se ve al gobernante entregando computadoras y la inversión en producción del video y la puesta en los medios es mucho mayor que el costo de las mismas computadoras entregadas.

 

O todavía más: las fotos donde se consigna la entrega de apoyos sociales, no se diga en medio de una desgracia, donde son los primeros en asistir a la gente siempre y cuando haya una foto o video de por medio. Como cuando una calle ha sido ya reparada o construida pero al no haber sido inaugurada por el gobernante en turno todavía no puede ser utilizada. A veces lo absurdo rebasa la realidad.

 

Una más con algunos integrantes de la clase política entrante en el Gobierno de México, donde en su afán por quedar bien y que su jefe los note han caído en tropiezos verbales que los han hecho contradecirse o negarse, en lugar de reconocer su falla, quizá esperando que el manto protector de la Constitución Moral o la Mare Tierra los perdone por su pifia.

 

En suma, el anonimato ya no lo es tanto en esta modernidad líquida (Bauman dixit), y quizá no todo esté perdido si es en beneficio del conjunto y no de la individualidad, pero hasta el momento ha sido mayoritariamente para el individuo que requiere atención especial, reconocimiento instantáneo y premios al por mayor. Una nueva modalidad del heroísmo moderno y de la lucha social desde la comodidad del teléfono inteligente cual revolucionario.

 

@rvargaspasaye

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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