Deporte

CUANDO LA PELOTA DEJA RODAR

Javier Rodríguez Castro.

 

En el futbol profesional no todos, tienen la misma suerte. Hay algunos jugadores que inician su proceso en fuerzas básicas de equipos de primera división o en su caso juegan para el plantel de tercera que existe en su comunidad, con el objetivo de algún día ser detectado por un equipo de primera. En el caso más remoto que el equipo en el que juega logré llegar a primera división. ¿Qué sucede con los futbolistas que ven truncado su sueño y no dan la edad para jugar en tercera o segunda, los que en el plantel de primera les dicen que no dieron el ancho y les desean suerte?

Esa es la historia de más de un centenar de futbolistas nayaritas que se refugian en el futbol de aficionados cobrando domingo a domingo por jugar y al final se toman unas cervezas con los amigos. Otros deciden no volver a pisar una cancha, la experiencia de no cumplir su sueño termina por alejarlos de los campos de juego. Entre otras tantas historias de sueños truncados.

Hay quienes mientras juegan profesionalmente se dedican a estudiar, sabedores que tarde o temprano el balón dejará de rodar para ellos y es mejor prepararse en otro ámbito. Al momento de que la carera termina la opción de entrar al campo laboral le puede favorecer por jugar futbol, empresas terminan contratándolos por su capacidad en la cancha y su formación académica.

Mientras un grupo más reducido espera a que el sueño de debutar en primera desaparezca para iniciar los estudios y prepararse.

Hay quienes han decidido que su preparación vaya orientada hacia los nuevos valores del futbol. Son el futbolista que no llegó a primera, juega en el barrio es un ídolo pero igual se preparó para formar jóvenes que tienen la misma ilusión que alguna vez tuvieron de debutar con el club de sus amores y de representar a México en selección nacional. Son esos ex jugadores que ahora tienen experiencia de lo que es jugar profesionalmente y también una preparación académica en el área, son ellos los que se encargan de orientar a las nuevas generaciones.

Otros encuentran refugios en el alcohol, drogas y su talento desaparece lentamente, hasta alejarse de las canchas y quedar olvidados como la gran promesa que fueron del balompié.

Son tantas historias las que transcurren en cientos de jóvenes en Nayarit que alguna vez pisaron una cancha profesional, el destino caprichoso, la falta de una nueva oportunidad, la falta de talento, tener un conocido en el medio, todos esos elementos fueron los que les dijeron que el sueño terminó y que debían buscarse otra actividad para seguir adelante en otro ámbito de la vida.

Al final cuando la pelota deja de rodar en el ámbito profesional, el futbolista es quien traza su camino.

Cualquier comentario a javyerr86@gmail.com

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