Opinión

CONFLICTO AGRARIO, LA GRAN DEUDA DE LA REVOLUCION

Iveth Serna

Hace unos días un periodista sugirió en su columna que el problema agrario de los indígenas desplazados de los municipios chiapanecos de Chenalhó y Aldama no tiene cabida en la agenda de gobierno, criticó al presidente Andrés Manuel López Obrador por colocarlo como tema principal en las reuniones de gabinete e instruir a sus colaboradores, encabezados por Alejandro Encinas, a encontrar un acuerdo de paz.

Que los medios no comprendan, o no quieran comprender, el pulso presidencial en este tema en particular se entiende, lo grave es lo que dice el periodista, que entre los colaboradores del presidente “no se entiende su lógica ni cómo funciona su mente”, no es poca cosa insinuar demencia en López Obrador sustentándose en percepciones.

Para el periodista, la felicitación a Biden es más importante que un conflicto local entre unos cuantos indígenas peleando por unas cuantas hectáreas, lo que faltó decir es que este conflicto ha generado matanzas como las de Acteal y que puede provocar otra en cualquier momento.

La mañana siguiente de la publicación de dicha columna, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casa (Frayba), denunció la agresión de un grupo paramilitar con armas de grueso calibre contra una brigada humanitaria de Cáritas que entregaban alimentos a los desplazados, resultando herida la religiosa dominica María Isabel Hernández Rea.

En 2019 México adoptó el término “desplazado interno” y lo reconoció como una grave violación autónoma a los derechos humanos, el mismo Alejandro Encinas aceptó que es un fenómeno migratorio grave que irá en aumento en los próximos años.

Por ser un tema invisibilizado y ninguneado por los gobiernos y los medios de comunicación, no hay cifras precisas sobre este fenómeno, la Comisión Mexicana de Defensa y Protección de los Derechos Humanos (CMDPDH) estima que el cruce de las cifras oficiales de varias dependencias gubernamentales varía entre los 185 mil a más de 8 millones de personas desplazadas internamente desde 2005, mientras que la propia metodología de la Comisión arroja alrededor de 346 mil 945 personas de 2006 a 2019.

Hoy que conmemoramos el inicio de la Revolución Mexicana aprovechemos el pretexto para poner énfasis en las grandes deudas sociales, entre ellas el reparto agrario, el respeto y reconocimiento a las comunidades indígenas, la protección de los derechos humanos y sí, el desplazamiento interno.

Hay palabras que sólo se honran si salen de la boca de quien no tiene que comer, de quien cuya voz no se escucha, de quien su llanto no calla. Hay cuentas pendientes y a ellas se suma la indolencia de las élites que agudiza el sufrimiento que retiembla en las entrañas de nuestro pueblo ¿cómo se vive con eso?

En concordancia, también hay deuda con la zona indígena de Tabasco.

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