Opinión

¡AL DIABLO LA SUPREMA CORTE!

Luis Rubén Maldonado Alvídrez

¡Al diablo las instituciones! Fue una expresión legendaria de las campañas de contraste que popularizó la voz de Andrés Manuel López Obrador en su primera campaña presidencial. Fue dicha como parte de un discurso de campaña y sus adversarios la utilizaron como parte de los spots en su contra.

En una campaña, todo error del adversario debe ser aprovechado.

Trece años después, López Obrador llegó a la presidencia con un bono democrático nunca visto en el siglo XXI. Una victoria absoluta que le otorgó poder casi absoluto.

Tiene el control de la Cámara de Diputados por una mayoría abrumadora, en contraste en el senado le cuesta más al presidente, por no tener esa mayoría casi absoluta.

Así, a un año de haber llegado a la presidencia, López Obrador tiene el control absoluto del ejecutivo y el legislativo. El judicial, se ha resistido a los encantos democráticos del presidente.

Hasta esta semana.

Andrés Manuel es un tipo creativo para comunicar. De ahí que, desde hace trece años, sean parte del imaginario político popular varias expresiones acuñadas por él. Sus palabras marcaban agenda sin ser presidente, ahora que lo es, sus palabras secuestran toda la agenda.

Batalló para aprender a sumar, pero a lo que aprendió muy bien fue a dividir. Como presidente ha sido su mayor herramienta para acumular poder.

La oposición cada vez se divide más y, por ende, se debilita.

El único reducto institucional que era un contrapeso al poder casi absoluto de Andrés Manuel era la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La corte se compone de once ministros, número impar para evitar las votaciones empatadas.

En diciembre de 2018 y marzo 2019 López Obrador (sin dar línea, dijo farsante) nombró a dos incondicionales suyos como ministros, el pasado jueves, tras la renuncia de Eduardo Medina Mora (ministro más odiado por Andrés Manuel, el nefasto Ricardo Monreal, Dolores Padierna y René Bejarano), el presidente sin duda nombrará a alguien más incondicional que Juan Luis González Alcántara Carrancá y Yasmín Esquivel Mossa.

Con la renuncia de Medina Mora, quien fuera funcionario de primer nivel con Calderón y de los grandes soportes de la candidatura de Enrique Peña Nieto, se abre la puerta a que el presidente tenga control absoluto de la corte, tal y como manda el manual del dictador.

Así como lo hizo Chávez y Maduro.

“How Democracies Die” es un libro de la autoría de Steven Levistky y Daniel Ziblatt que ha sido traducido a diversos idiomas, incluido el español, el cual hace un análisis de las democracias del mundo y la grieta en el sistema que han hecho personajes anti sistémicos que hoy gobiernan varios países del mundo, como Donald Trump.

En el mismo, uno de los primeros pasos que documentan, para minar toda democracia, es el debilitamiento del poder judicial. Mencionan algunos casos del siglo XIX en Estados Unidos, donde algunos presidentes incrementaron o disminuyeron el número de ministros a conveniencia. Lo mismo ha pasado, en tiempos más recientes, en Venezuela y otros países.

Este paso es fundamental para traducir al apoyo absoluto en las urnas con la concentración absoluta del poder.

López Obrador ha dado un paso fundamental en su intentona de secuestrar el Poder Judicial mexicano, con la renuncia del ministro Medina Mora.

El académico y politólogo Levistky señala en el mencionado libro que, “Si el Ejecutivo no está plenamente comprometido con la democracia, las otras instituciones van a tener que ser más vigilantes, el Poder Judicial y la sociedad civil y los medios de comunicación tienen que estar más vigilantes”.

Lo primero que hizo Andrés Manuel al llegar a la presidencia fue convertir sus insultos de campaña a los medios de comunicación críticos, en política pública. No hay conferencia de prensa, en la que el presidente no arremeta contra medios de comunicación que lo critican.

Después, el paso siguiente, fue contra la sociedad civil. Minó su autoridad moral, su prestigio social y luego les quitó recursos con los que implementaban una serie de programas que coadyuvaban al gobierno a resolver problemas.

Y para cerrar el 2019, tras haber nombrado dos ministros, logra su cometido: sacar de la corte a Medina Mora, por haber cometido varios pecados contra la transformación de cuarta. El principal es haber sido uno de los brazos ejecutores del desafuero de Andrés Manuel y del episodio lamentable de los videos del “señor de las ligas”, René Bejarano; cuando era director del CISEN. Súmele además, ser peñista y, como ministro, no haberse agachado a los designios del presidente y sus cortesanos.

Ricardo Monreal fue el primero en proponer reformas legislativas para minar el poder y presencia de la Suprema Corte. El jueves por la noche sonreía feliz, ya que la puerta a la dictadura se abre con mayor claridad que nunca.

ULTIMALETRA

Se anota un triunfo Tauromaquia Mexicana Capítulo Chihuahua al invadir la comisión de ecología del Congreso de Chihuahua y enfrentar al Diputado del Partido Verde Alejandro Gloria. La lucha sigue por las libertades. Si permitimos que cualquier congreso y cualquier gobierno nos prohíban lo mínimo, en un futuro muy cercano, nos prohibirán lo máximo.

luisruben@plandevuelo.mx

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